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Conocé la historia de María Lujan

María Luján Aristequi llegó a la Fundación Zambrano porque una vecina de Lanús, donde vivió toda su vida, le comentó que podían ayudarla. Hacía mucho tiempo que sentía sus ojos cansados cuando realizaba sus actividades cotidianas.

María, que nunca había visitado a un oculista para hacerse un control, tuvo un poco de miedo. Pero su familia la animó para empezar con el tratamiento.

Y fue así que luego de una serie de estudios oftalmológicos, le descubrieron que padecía retinopatía diabética, enfermedad que es consecuencia de su diabetes.

Entonces, su próximo paso era comenzar con las cirugías. A María le hicieron una vitrectomia en el ojo derecho en diciembre de 2012. En febrero de 2013 se le realizó una vitrectomia en el ojo izquierdo. Finalmente en abril de 2013 se le hizo tratamiento láser en ambos ojos. Todas estas cirugías se realizaron en la Fundación Zambrano gracias a la cobertura médica que tenía en ese momento. La calidad de atención médica le generó tanta confianza que continuó sus tratamientos en la Fundación.

María vive sola. Ella terminó la primaria y desde entonces se dedicó a la costura. Trabajaba desde su casa para varios diseñadores realizando vestidos de fiestas.

Por sus problemas visuales ella tuvo que dejar sus labores y actualmente se sostiene gracias a la jubilación y con la ayuda económica que su hijo Diego le brinda. Él tiene 34 años, vive en el mismo edificio que ella y es quien la ayuda con sus cuidados médicos.

Diego está casado, tiene un hijo y trabaja como repartidor de pizza y comparte: “me enorgullece poder brindarle apoyo moral, social y fuerza a mi mamá, que añora las tardes que pasaba en la cocina de su casa realizando las labores de costura que le permitían tener un nivel de vida digno y traer de tanto en tanto un regalo para su nieto”.

María Luján, luego de las dos primeras cirugías y el láser, continuó con los controles en la Fundación. En Septiembre de este año le diagnosticaron una nueva enfermedad y tuvo que afrontar a una nueva vitrectomía en el ojo derecho.

Y María comentó lo siguiente: “cuando me enteré de que tenía que volver a operarme no sabía qué hacer porque no tenía dinero. Llamé a las chicas del Servicio Social y me dijeron de venir a charlar a mi casa para poder evaluar la situación. Vino la Asistente Social a mi casa, conversamos y yo les conté que sólo contaba con mi jubilación y no podía afrontar los costos porque había perdido la cobertura que tenía. También les mencioné que no me gustaba pedir limosnas, y que mi hijo con su trabajo tampoco contaba con el dinero como para poder ayudarme. “

Pocos días después de la entrevista, me llamaron y me dijeron que  la cirugía se realizaría sin costos, que debía realizarme los prequirúrgicos. Y al mes de la entrevista ya me encontraba operada.

Me recibieron muy bien, rápidamente tenía una respuesta y una fecha para mi cirugía, todo esto me entusiasmaba.  Pensaba que nunca iba a poder juntar la plata para operarme, y me angustiaba pensar que por mi problema visual, siempre iba a depender y ser una carga para mi hijo. Hoy tengo ganas de volver a trabajar. Agradezco profundamente a la Fundación la preocupación y el respeto que tuvieron conmigo”.

Luego de la operación, María Luján se recuperó y gracias a la atención que recibió en la Fundación Zambrano pudo volver a su trabajo de costura y disfruta por la noche leer un cuento a sus nietos.