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“Me cayó la ficha cuando me negaron el registro por mi baja visión”

Publicado: 10 Apr 2018

Joaquín Arenas llegó a la Fundación en 2017, su ojo derecho casi ciego por una combinación de miopía, astigmatismo y cataratas. Con 62 años, es remisero y vive en Gregorio de Laferrère.

Sus problemas visuales comenzaron en 2016 y fueron empeorando, dificultando su trabajo cada día un poco más. Hace unos meses se dio cuenta de que, sin falta, tenía que hacer algo con sus ojos.  “Me cayó la ficha”, cuenta, “cuando en la Dirección de Tránsito me dijeron que no me podían seguir dando el registro de conducir por mi baja visión”.  Según su última revisión en la DNT, Joaquín veía 1/10 con su ojo derecho – prácticamente una ceguera unilateral. “Era un impedimento muy grande”, recuerda Joaquín, “el hecho de no poder ganarme el pan de cada día, como se dice vulgarmente. La visión es lo más importante que puede existir, frente a tener que mover un vehículo”.

Vino a la Fundación por recomendación de unos conocidos, que le dijeron que si él realmente no tenía los recursos suficientes para pagar su cirugía, la Fundación haría el resto.

“La situación económica para mí en ese momento era paupérrima”, relata. “Pero ellos acomodaron las cuotas y acomodaron el precio mismo como para que yo tuviera una accesibilidad total”.

En el Servicio Social se hicieron las gestiones necesarias para que Joaquín pudiera operarse de ambos ojos, con una reducción del 60% del presupuesto inicial. Cuenta que cuando le sacaron el parche después de las cirugías, sintió que volvía a tener los ojos que tenía cuando era niño. Ya no tiene problemas para conducir y prácticamente se maneja sin lentes.

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