“... había una gran cantidad de chicos en los que habíamos detectado problemas de aprendizaje y ahora, a partir de la campaña, nos damos cuenta por qué era, tenían dificultades en la visión...”
Ana María, Orientadora Educacional del equipo psicopedagógico
Testimonios | NUESTROS PACIENTES
Marta Báez
Marta Báez vive en San Cristóbal, Ciudad de Buenos Aires, y tiene 33 años. Tiene diabetes de tipo 1 (o insulinodependiente , ya que su tratamiento requieren inyectarse insulina), una clase de diabetes que afecta al 10% de las personas que padecen esta afección.
A pesar de contar con el diagnóstico desde niña, la falta de información adecuada hizo que Marta no prestara atención a su enfermedad sino hasta los 20 años. "Antes yo no me controlaba la diabetes. Yo la tengo desde chica y me empecé a controlar de grande, cuando nació mi hija". En cuanto a su salud ocular, Marta comenta " no me habían dicho que me tenía que controlar los ojos por la diabetes".
Varios años atrás Marta empezó a sentir las primeras molestias en sus ojos y decidió efectuar una consulta. "Había ido a atenderme de la vista porque había empezado a tener problemas. Por intermedio de la diabetes tuve retinopatía. Y después me querían hacer cirugía" señaló. Por diversas razones la cirugía debió retrasarse. Mientras esperaba, Marta conoció la Fundación, hace casi cinco años.
Con visión 0 en ambos ojos, Marta comenzó su tratamiento para intentar contener el avance de su retinopatía. "Por parte de los doctores todo bien" expresa ella, una muestra de que comprende que la progresiva disminución en su visión tuvo origen en "mis propios problemas de salud, que no estuvieron bien manejados del primer momento. Yo me empecé a controlar de grande y era como que ya estaba avanzado". Con la esperanza de recuperar algo de visión, Marta fue sometida a varias intervenciones quirúrgicas. Luego de dos vitrectomías pudo recuperar 1/10 de visión en su ojo izquierdo. Eso le permitió distinguir la luz de la oscuridad, manejarse sin ayuda en su casa y, fundamentalmente, reconocer el rostro de su hija, que había olvidado luego de más de un año sin ver.
Desgraciadamente, una reciente complicación provocó que la visión del ojo izquierdo de Marta se viera comprometida nuevamente. "Estuve internada porque me salió una coagulopatía, y bueno... con eso también tuve hemorragia en los ojos. Empecé de los ojos para abajo", explicó. Hoy, producto de la hemorragia coroidea, su ojo izquierdo apenas puede reconocer la luz y continúa en tratamiento para intentar conservar el mayor resto visual posible.
Dada su situación económica, la Fundación asumió los costos de las numerosas intervenciones a las que Marta fue sometida. "Y la Fundación me ayuda mucho con las gotas también. Porque las gotas salen caras. Están arriba de los $50 y siempre que tienen me lo facilitan. Y para mi es una ayuda importante porque es lo que me mantiene más o menos el ojo estable".
Más allá de la falta de recursos, en su historia Marta nos habla de una carencia aún más peligrosa: la falta de información . Las estadísticas muestran que el 80% de los casos de ceguera son evitables, ya sea porque se pueden prevenir (20%) o porque pueden tratarse hasta el punto de recuperar la visión (60%). En este contexto, la prevención y la educación para la salud se convierten en prioridad, sobre todo para casos como los de Marta donde la información adecuada y los controles pertinentes hubiesen marcado la diferencia entre el día y la noche.