“Es importante que se hagan estas campañas porque la mayoría de los chicos no se pueden pagar esos estudios y si necesitan anteojos tampoco”
Bety, mamá de Florencia – 2º B
Testimonios | NUESTROS MÉDICOS
FACO por dos
Es irresistible caer en el chiste fácil, “Doctor, veo doble” le suelen decir los pacientes cuando los ven juntos. Es que Diego y Lucas Filomena son gemelos casi idénticos y los dos eligieron seguir el camino de su padre Adrián, el prestigioso oftalmólogo santafecino, y actual presidente de la asociación de esa capital. Los “melli” como se los apodó son, además, nada menos que los creadores del programa de Capacitación en Faco de la Fundación Zambrano.
Todo empezó un día de 2002. Mientras completaban su residencia médica en el Hospital Italiano, Lucas y Diego se acercaron a la Fundación Zambrano con una propuesta interesante, demostrando, como en el refrán, que dos cabezas piensan mejor que una. La idea era sumar un programa de entrenamiento en cirugía de cataratas al área de capacitación de la Fundación, orientada hasta entonces, casi con exclusividad, a la especialidad vitreoretinal. “Nos preguntamos <<¿Por qué no de cataratas?>>. Y así fue como nos contactamos con el Dr. Zambrano y con Jerónimo” señaló Diego. “Ya en la primer entrevista notamos algo muy importante que fue la calidez en el trato y la gran predisposición y, por ende, fue mucho mas fácil concretar los objetivos” agregó Lucas.
Con la convicción de que la capacitación permanente es uno de los motores de la medicina, la idea fue más que bien recibida por el equipo de la Fundación que, de inmediato, puso en marcha la propuesta de los hermanos. “Empezamos de cero con todo, desde ver cómo hacer campañas de detección de cataratas, cómo hacer que los pacientes lleguen a la Fundación para estudiarlos, luego llevarlos para operar y controlarlos” comentó Diego. “Luego se realizaron las primeras cirugías en equipo con los profesores: Dr. Zambrano, Dr. Arias, Dra. De la Fuente” señaló Lucas. “En menos de un año y medio llegamos a realizar casi 60 cirugías con tecnología de vanguardia” concluyó Diego.
A pesar de tratarse de una primera experiencia, el proyecto fue más que exitoso: “Lo que me guardo con agrado es sobre todo el magnifico ambiente de trabajo tanto en consultorios y en las campañas como en el quirófano, que es algo muy valioso cuando se están realizando cirugías de esta magnitud. El hecho de saber que uno esta siempre supervisado y bien tratado es muy importante. Así como también la experiencia científica que nos aportaron los profesionales de la Fundación, que pudimos aplicar con agrado en nuestra ciudad” indicó Lucas.
Como complemento de la formación profesional, la experiencia de trabajo con personas sin recursos otorgó a los hermanos una oportunidad única. “Mi experiencia en la Fundación se puede considerar como excelente. Pude en primer lugar ayudar a gente cadenciada. En segundo lugar, me gane muchos amigos: tanto los profesores de la Fundación como los pacientes que, por ejemplo, dentro de sus bajos recursos nos llegaron a regalar hasta milanesas de soja rellenas o almuerzos descomunales luego de las campañas” indicó Diego en coincidencia con Lucas, que señaló: “Nos hacíamos casi amigos de algunos pacientes. Incluso los del barrio donde se realizaron las campañas de detección nos invitaron a comer un asado a después de operados todos los pacientes. Y una vez un locro”.
Hoy, dos años después de esta experiencia única de aprendizaje, trabajo solidario y ensayos gastronómicos, los hermanos Filomena concluyen: “Pasamos casi dos años inolvidables y llegamos a cumplir todos nuestros objetivos. Estamos muy agradecidos por todo” y aplican los conocimientos adquiridos en la institución que inauguraron en Santa Fe, el Instituto Privado de Ojos.